¿Conoces la diferencia entre despidos procedentes e improcedentes? En el entorno laboral, los despidos son una de las situaciones más delicadas tanto para el trabajador como para la empresa. Comprender las diferencias entre un despido procedente y uno improcedente no solo ayuda a evitar malentendidos, sino que permite que los trabajadores puedan defender sus derechos de forma adecuada. En este artículo vamos a explicarlo todo de manera clara, directa y sin rodeos, para que sepas qué hacer si te ves en esta situación.
¿Qué es un despido procedente?
Un despido procedente es aquel que se ajusta completamente a la ley y que cuenta con una justificación objetiva o disciplinaria bien fundamentada. En otras palabras, la empresa ha demostrado que el trabajador ha cometido una falta grave o que existen razones económicas, técnicas, organizativas o de producción que hacen inevitable su salida.
Algunas causas habituales de despido procedente son:
- Faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad.
- Indisciplina o desobediencia en el trabajo.
- Ofensas verbales o físicas hacia compañeros o superiores.
- Disminución continuada y voluntaria en el rendimiento.
- Embriaguez o toxicomanía si repercute negativamente en el trabajo.
En estos casos, si todo está correctamente documentado y se siguen los plazos y formas legales, el trabajador no tiene derecho a indemnización, aunque sí a finiquito y prestación por desempleo (si cumple los requisitos).
¿Qué es un despido improcedente?
Un despido improcedente, por el contrario, se produce cuando la empresa no puede justificar de forma legal y sólida la decisión de despedir al trabajador, o cuando no ha seguido correctamente el procedimiento establecido.
Esto puede suceder, por ejemplo, si:
- No se entrega la carta de despido por escrito.
- No se detallan claramente los hechos que lo motivan.
- Se despide a alguien sin causa válida o con pruebas insuficientes.
- No se respeta el plazo de preaviso en un despido objetivo.
En estos casos, la ley protege al trabajador. Si un juez declara el despido como improcedente, la empresa deberá elegir entre dos opciones:
- Readmitir al trabajador en su puesto, con el abono de los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido.
- Indemnizar al trabajador, con una cuantía de 33 días por año trabajado (hasta un máximo de 24 mensualidades), si el contrato es posterior a febrero de 2012. Si es anterior, se aplica un cálculo mixto con los 45 días anteriores a esa fecha.
¿Cómo saber si un despido es procedente o improcedente?
La clave está en la carta de despido y en la prueba de lo que se alega en ella. Es fundamental que el trabajador no firme como “conforme” si no está seguro de la legalidad del despido. Siempre es recomendable firmar como “no conforme” y acudir cuanto antes a un abogado laboralista para estudiar el caso.
El trabajador tiene 20 días hábiles desde la fecha del despido para presentar una papeleta de conciliación y, si no hay acuerdo, para iniciar la vía judicial. Pasado ese plazo, se pierde el derecho a reclamar.
Derechos del trabajador ante un despido
Independientemente del tipo de despido, el trabajador tiene derechos que deben respetarse. Estos son algunos de los más importantes:
- Carta de despido por escrito, detallando los motivos.
- Finiquito con las cantidades pendientes (vacaciones no disfrutadas, parte proporcional de pagas extras, salario del mes en curso, etc.).
- Indemnización, si corresponde según el tipo de despido.
- Prestación por desempleo, si ha cotizado lo suficiente.
- Acceso a copia de su expediente para poder defenderse adecuadamente.
Además, si el despido se basa en causas discriminatorias o vulnera derechos fundamentales, puede considerarse nulo, lo que implica la inmediata readmisión del trabajador con todos los salarios de tramitación.
Infórmate y defiende tus derechos
Un despido nunca es fácil, pero conocer la diferencia entre procedente e improcedente te permite actuar con cabeza y rapidez. No firmes nada sin entenderlo bien, conserva toda la documentación que te entreguen y busca asesoramiento legal lo antes posible. En muchos casos, detrás de un despido “aparentemente legal”, puede haber irregularidades que te dan derecho a una compensación o incluso a recuperar tu empleo.
En COEM Abogados estamos para ayudarte. Analizamos tu caso con cercanía, claridad y rigor jurídico para que tomes las decisiones más acertadas. Porque perder un trabajo no significa perder tus derechos.





